La vivienda es uno de los bienes más importantes para una familia, ya que representa un lugar seguro para vivir y una inversión para el futuro. Cuando decides adquirir casa, una de las características que más interesan a los compradores es la superficie. A pesar de ser un concepto muy utilizado en el lenguaje habitual, en muchas ocasiones se suscitan dudas sobre las superficies que aparecen en planos y características de las viviendas que compramos. Mucha gente desconoce la diferencia entre superficie útil y construida. Vamos a intentar aclarar los dos conceptos.
La superficie útil es la medida de la habitabilidad de una vivienda. Esta superficie se calcula sobre la base del área neta de la vivienda, que es el área interior habitable, excluyendo los pasillos, escaleras, patios, terrazas y porches. Esta superficie se mide en metros cuadrados y es la que se utiliza para calcular el precio de la vivienda.
Por otro lado, la superficie construida se refiere al tamaño total de la vivienda, incluyendo los patios, terrazas, porches y pasillos. Esta superficie se calcula midiendo el área total de la vivienda, desde las paredes exteriores hasta los bordes de los patios, terrazas y porches. Esta superficie es generalmente mayor que la superficie útil, ya que incluye los espacios al aire libre que no son habitables, y no se toma en cuenta en el cálculo del precio.